Así se gesta un crack mundial
“Ver a Agüero es como visitar el Museo del Prado” (Anatoli Byshovets, entrenador del Lokomotiv de Moscú)
La frase que encabeza la trayectoria de Sergio Kun Agüero define a la perfección el sentimiento que desprende cada vez que salta al terreno de juego. La misma la realizó el entrenador del Lokomotiv de Moscú después de empatar a tres en su campo en uno de los partidos de la liguilla de la UEFA el año pasado. Pero para que gente como Byshovets elogien de esta manera al Kun, él ha tenido que construir su figura con trabajo y esfuerzo diario, con disciplina, humildad y dosis de genialidad, ésa que sólo lo tienen los grandes como él.
Desde que aterrizó en el Vicente Calderón la sensación que desprendía era de grandeza. La dimensión que cobró su fichaje con el Atlético de Madrid fue increible. Miles de aficionados fueron a darle la bienvenida. Y el, tímido y parco en palabras, respondió donde mejor sabe: en el césped. Marcó en el primer partidillo que disputó y la primera vez que ingresó como titular ante el Athletic. Los 20 millones de euros que costó su pase, récord en el fútbol argentino y en el Atlético, no le pesaron en su responsabilidad, aunque no alcanzara los veinte años de edad. En su primera temporada, como siempre de aclimatación, logró meter al equipo en la UEFA, vía Intertoto. Empezaba a gestarse su leyenda. Para la temporada 2007-08, la salida de Fernando Torres del equipo le situaba como buque insignia de la entidad colchonera, pero llegaba para acompañarle su mejor socio: Diego Forlán. Sería el año de Sergio, el de su llegada al olimpo de los elegidos.
Todo empezó en Canadá, donde Agüero guió a la selección argentina sub’20 a su segundo título consecutivo. Disputó los siete partidos como titular, ganando la Bota de Oro (con seis goles) y el Balón de Oro (al mejor jugador del torneo). Se había ganado el salto definitivo a la absoluta.
Llegaba el momento de marcar diferencias y Sergio bien que lo hizo en la Liga. Jugó 37 partidos y marcó ¡20 goles!, quedando tercero en la lucha por el Pichichi. Además, su buen rendimiento le hizo valedor del primer Premio Antonio Puerta y el Trofeo EFE. La temporada dejó momentos para la historia. A nivel colectivo, con la clasificación para la Liga de Campeones, y a nivel individual, algunas de sus actuaciones, como ante el Barcelona. Agüero marcó dos goles, dio una asistencia y provocó un penalti para darle la vuelta al gol inicial del equipo blaugrana y terminar ganando 4-2. Después llegarían los Juegos Olímpicos de Pekín, el oro, y el regreso para rescatar al equipo a tiempo del desastre en la Champion’s. Agüero ya se ha hecho mayor. Es uno de los futbolistas más deseados del planeta, pero juega en el Atlético…y por mucho tiempo. Con el ‘10′, con todos ustedes…¡¡AGÜERO!!
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